En este episodio del podcast de Muy Intercultural, hablaremos sobre todas las dificultades emocionales o psicológicas, que enfrentan los progenitores con hijos viviendo en el extranjero.  Porque ellos ante nuestra partida enfrentan cambios profundos en su rutina;  duelos, ausencias que muchas veces pesan; vacíos e incluso depresión y ansiedad. 

Entrevisté a nuestra gran especialista y psicóloga de cabecera: Irene del Valle, para que nos iluminé con su experiencia sobre este tema tan importante.

Escucha aquí el programa:

 

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Duelo migratorio

Al igual que las personas que se van a vivir a otro país, las personas que se quedan, también viven un proceso de adaptación emocional en su rutina diaria.  En el caso específico de los padres y las madres, muchos pueden llegar a sufrir stress psicológico y emocional después de que sus hijos se van al extranjero.

Este stress puede ser de muchas formas por:

  • Duelo migratorio
  • Nido vacío
  • Depresión
  • Ansiedad

Al irse un miembro de un sistema familiar, esta estructura necesita adaptarse a una nueva manera de funcionar. Los roles cambian y tendrán una nueva forma de experimentarse como familia, sin la persona que se fue a vivir al extranjero.

Los padres, madres, familia y amistades del expatriado, también viven algo parecido al duelo migratorio. Pueden desarrollar problemas psicológicos como: ansiedad, depresión o problemas con su pareja tras la partida de su hijo o hija.

Ellos pierden la presencia de un ser querido y aunque siguen en contacto con él a través  de redes sociales, esa persona ya no estará en su vida cotidiana. Viven una pérdida y ante ello, hay un duelo.

Normalmente se piensa que el duelo migratorio sólo ocurre a los migrantes, pero también incluye a sus familias o a las personas cercanas. El duelo va a ser más o menos difícil, dependiendo de las circunstancias en que se dé esta separación. Depende de la relación que el padre o la madre tenía con el hijo. Interviene el rol que el hijo ocupaba en la familia, si era una persona muy activa en la dinámica familiar. También influye el momento en que se ha ido; si se fue en un periodo  de crisis o de calma. Así como  de la certeza o no,  de saber si el hijo o la hija va a volver; si su separación es temporal o definitiva.

Dependiendo de todas estas circunstancias habrá padres y madres que elaboren el duelo de manera natural; sin ninguna dificultad. Sin embargo, algunos de ellos podrán desarrollar trastornos emocionales.

 

El nido vacío

Existe un proceso llamado el “nido vacío”, es una sensación de soledad que los progenitores u otros tutores pueden sentir, cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar.

El nido vacío es un estado de malestar tras la partida de los hijos, este malestar es provocado por dos  factores: el proceso de adaptación y una interpretación negativa de la partida.

Muchos padres comienzan con los pensamientos negativos de:

“Ya no valgo nada”. “Ya no me quiere”. “Se va porque no quiere estar cerca de mí”. “Ya no soy útil en su vida”. “He dejado de formar parte de su vida”. “Me va a  olvidar”. “Sin mis hijos no soy nadie”. “Mis hijos son lo único que le dan sentido a mi vida, ¿qué voy a hacer?”. “No voy a hacer feliz si mi hijo”.

Síntomas del Nido Vacío

El nido vacío genera sentimientos como:

  • Tristeza
  • Sensación de vacío
  • Soledad
  • Melancolía
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Aburrimiento
  • Sensación de no tener nada que hacer
  • Llanto frecuente o prolongado
  • Síntomas y quejas psicosomáticas
  • Hipocondría
  • Problemas para dormir
  • Alteraciones en el apetito

Cuando los hijos se van

El nido vacío, es la resistencia a nivel psicológico a la transición de la siguiente etapa evolutiva; envejecer.  El hecho de que los hijos se vayan, es un recordatorio del paso del tiempo. Hace más real el hecho de que estás envejeciendo, de que tus  hijos son independientes. Te acerca a la idea de que estás en otra etapa evolutiva, por lo tanto, estas más cerca de la muerte.

No sólo es la adaptación a una nueva rutina diaria o al hecho de que tu hijo se encuentre en otro país, sino también a la parte de evolutiva de que eres consciente del paso del tiempo.

Cuando los hijos se van, los padres y madres se enfrentan  a dos crisis existenciales: a enfrentarse a estar de nuevo solo consigo mismos y también  a estar con su pareja,  ya no como padres que comparten responsabilidades; sino simplemente como pareja. Toca una reconstrucción del vínculo y conectar con el otro.

Es importante mencionar que esto es más frecuente en las mujeres, pues ellas usualmente son las que adoptan un papel y un rol más activo  dentro de la educación de los hijos.  Como las madres se han implicado más la separación suele ser  más fuerte para ellas. Sin embargo ahora los hombres han empezado a despeñar un papel más activo en la paternidad y también han comenzado a enfrentarse al proceso del nido vacío de una manera frecuente.

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Pasos para superar la partida de nuestros hijos

Hay que aclarar que el nido vacío no es un síndrome ni un trastorno, es una etapa natural de adaptación dentro del ciclo natural de las personas.  Es un proceso natural, que  se intensifica cuando los padres  tienen a sus hijos viviendo en el extranjero, porque el distanciamiento se da de una manera más abrupta y tajante. Antes éstas circunstancias, los padres no tienen acceso a ver los fines de semana físicamente a sus hijos, su convivencia se vive de manera virtual.

Las recomendaciones que se le pueden hacer a todos los padres y madres que viven este proceso, con hijos que se van a vivir al extranjero son las siguientes:

 

Auto-cuídate

Busca pautas de autocuidado para manejar efectivamente la partida de tus hijos, para que no te afecte tanto el tener está relación a distancia.

 

Haz un cierre

Es importante hablar con tus hijos  sobre lo especial que ha sido vivir juntos todos estos años.  No te quedes con ganas de decirles lo mucho que los quieres. Exprésales lo mucho que los amas, a pesar de que te cuesta trabajo esta nueva etapa  y el hecho de que se van al extranjero. Hazles saber lo orgulloso que estás de ellos.

Puedes hacer una comida o una despedida a tus hijos y al otro día hacer una comida de bienvenida a una nueva etapa de la vida.

Lo importante es no quedarse con cosas que decir, hacer un ritual que marque que se van y que por fin estás contigo mismo. Porque nuevamente vas a tener más tiempo y espacio para retomar tus cosas, tu relación contigo mismo y vivir tu vida con una mayor libertad.

 

Expresa tus necesidades emocionales

Es importante que aprendas a expresar tus nuevas necesidades. Dile a tus hijos  que se mudan a otro país, qué es lo que necesitas. No puedes pedirles que se muden progresivamente, pero puedes pedirle determinado tiempo para seguir conviviendo; hacer llamadas por Skype o whats app. Se vale hablar de lo que necesitas para estar bien y tranquilo con éste cambio. 

 

Ten paciencia

Recuerda que es una etapa  y por lo tanto requiere tiempo, es un proceso. Sé paciente y tolerante contigo mismo en este proceso. Infórmate  sobre lo que es el nido vacío y  de las muchas formas de vivirlo sanamente. Intenta platicar con gente y amigos que estén pasando por lo mismo. El hecho de no saber que eres el único que pasa por esto, puede ayudarte a lidiar con estas emociones.

 

No dejas de ser madre o padre

Aunque tus hijos vivan fuera del país y sean mucho más independientes, eso no significa que no puedan contar contigo, que no puedas seguir ayudándoles, aconsejándoles o compartiendo con ellos.

Es importante que te enfoques en lo que ganas y no en lo que pierdes. Esta distancia te puede ayudar a reconectar mejor con ellos. Quizás hasta dejen de lado problemas por nimiedades o tonterías. La distancia ayuda a dejar de tener este tipo de conflictos y hace más fácil la relación.

 

Retoma el protagonismo de tu vida

Busca nuevos roles y actividades. Por fin vas a tener más tiempo para hacer lo que tanto te gusta y encanta hacer. Retoma todas estas cosas que dejaste de lado por tus hijos. Ocúpate, prueba cosas nuevas, para que no decaigas y no te sientas mal, sino que tengas este factor de novedad en tu vida. Enfócate en lo positivo.

 

Cómo hijas e hijos expatriados, ¿cómo podemos ayudarles a nuestros padres a aceptar su nueva situación?

Entre más preparemos a nuestros padres para este proceso que van a vivir, es mejor. Hay que  elaborar un plan de cómo vamos a mantener nuestro vínculo y de los cambios que vamos a enfrentar como familia.

Otra manera de ayudarlos, es comunicándoles lo que sentimos. Hablarles de cómo nos sentimos al irnos. Hay que  hacerles saber que aunque seguimos con nuestra vida; los queremos, ellos no son nuestra razón para irnos aunque muchos lo tomen así.

Eso sí tenemos que aceptar que no está en nuestras manos, el que nuestros padres o madres acepten y procesen bien, que vamos a vivir en el extranjero. Es importante que podamos apoyarlos, pero recordemos que es responsabilidad de ellos darle un giro positivo a esta situación.

 

Aceptar cultura

Como progenitores con hijos expatriados es importante integrar y aceptar  la cultura del país en el que vive tu hijo.  Es fundamental conocer su país y su cultura nueva y para aceptar hay que conocer.

Si existe la posibilidad de visitar a tus hijos en su nuevo país de acogida y de poder compartir  con ellos la aventura de viajar y estar en otro país,  ello te ayudaría mucho a entender la nueva cultura en la que vive tu hijo.  

Sin embargo, a veces no existen las posibilidades  económicas, temporales ni físicas para ir.  Pero es fundamental familiarizarte con su nueva cultura, porque no podemos vivir con  generalizaciones, estereotipos o realidades limitadas.  Si no puedes ir al nuevo país de tu hijo puedes:

  • Buscar un restaurante del país en el que está su hijo, para familiarizarte con sus sabores.
  • Visitar ferias culturales para aprovechar e ir a ver el stand del país donde ahora vive tu hijo, para ver sus tradiciones y el folclor.
  • Ver películas sobre ese país.
  • Leer noticias.
  • Buscar un libro de historia para que puedas entender porque son como son.
  • Revisar el clima del nuevo lugar donde vive tu hijo, porque éste también define a las personas y te puede ayudar a entender cómo es la gente de esa región.

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Ayuda profesional

 

Cuando los papis y las mamis sientan que ya no pueden más, que no se están adaptando a ésta nueva etapa o  que la tristeza u ansiedad están afectando su ánimo cotidiano y su rutina diaria; es momento de buscar ayuda profesional.

Si la etapa del nido vacío o duelo migratorio  se prolongan más de lo común  o causan mucho malestar, ir con un psicoterapeuta les ayudará. Su terapia les va a permitir aceptar esta nueva etapa evolutiva; darle un giro positivo, superar el duelo y utilizar esta situación como un proceso de resiliencia; para ganar muchas más cosas.

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