Familia política y de otra cultura

 

Los expertos en terapias matrimoniales señalan que cuando te comprometes o casas con alguien, esa persona pasa a ser tu nueva familia. Esa familia nuclear que se crea (con o sin hijos) es la más importante. Sin embargo, puedes llegar a no ser del todo compatible con tu nueva familia política extranjera, sobre todo si eres expat y tu pareja es de otra cultura, pues a las divergencias comunes, le sumamos diferencias en: idioma, costumbres y cultura.

En este programa del podcast de Muy Intercultural, hablé con nuestra destacada psicóloga clínica: Irene del Valle,  para abordar los dilemas que pueden existir en la relación entre un expatriado/a  y su familia política de otra cultura. 

Dale «play» y escucha nuestra programa:

 

¿Qué es una familia política?

 

La familia política, se le denomina a la familia de la pareja, que a partir del matrimonio; la unión libre; legal, simbólica o física de vivir juntos,  pasa a ser nuestra familia sin la necesidad de tener lazos sanguíneos.

 

Barreras culturales y lingüísticas con familia política

 

Al ser expatriado y vivir en otro país y cultura, quizás existan barreras culturales  y lingüísticas que superar para poder tener una relación con tu familia política.   

Aquí te sugerimos algunas recomendaciones para superar éstas barreras:

 

¿No hablan el mismo idioma?

 

Si tienen diferencias de idioma, algo que puedes hacer mientras aprendes el segundo idioma, es cuidar el lenguaje y la comunicación no verbal. Comunicamos mucho con nuestro cuerpo por lo que hay que ser conscientes y cuidadosos de qué estamos expresando con nuestra cara y ademanes corporales.

Se recomienda ver a los ojos, sonreír. Intenta conectar con tu cuerpo, puede ser un proceso divertido y diferente para conocer a la otra persona.  La comunicación no verbal es muy importante.

 

Enseña tu cultura

 

No sólo te limites a aprender el idioma del nuevo país en el que vives, anímate a enseñar tu cultura. Es importante que nuestro proceso de adaptación sea bilateral. Nosotros también podemos enseñar palabras básicas en nuestro idioma. No solo tú estás adentrándote a un mundo desconocido cultural y lingüístico, también la familia de tu pareja lo está haciendo. Es importante ayudarlos a aprender, enseñarles cositas de nuestra cultura o nuestro idioma, que puedan ayudarles a expandir su visión, no sólo de nosotros como personas sino de dónde venimos. 

Puedes ayudarles a cocinar un platillo típico o compartir música de tu cultura. No todo requiere lenguaje verbal, hay muchas maneras de compartir y enseñarle a tu familia política, quién eres.

Esto una manera de equilibrar la integración cultural, además de  generar cercanía.

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No te tomes nada personal

 

No tomes a manera personal muchas de las expresiones no verbales o formas de comunicarse de tu nueva familia.

Hay culturas como  la alemana o nórdica que a nosotros como latinos, nos resultan bruscas.  Para algunos de nosotros nuestra percepción puede ser de agresividad o de falta de cortesía.  Es  importante saber que la comunicación siempre tiene tintes culturales, por lo que no hay que tomarnos nada a manera personal.

 

Celebra las diferencias

 

Es cierto que quizás provengas de un mundo que tiene tradiciones y costumbres tanto  familiares como culturales, diferentes a las de tu pareja.  Pero eso no las hace ni menos ni más importantes.

Se recomienda buscar maneras de celebrar esa singularidad con tu familia política, integrando ambas perspectivas en tu día a día.  Invita a involucrarse, a estar abiertos a esta integración. Todo lo que suma bienvenido a tu vida. Hay que estar abiertos a las tradiciones, tanto de uno como de los otros.

 

Enfócate en lo positivo

 

Si tienes ese sentimiento de que tu familia política no es la ideal o que tienen actitudes o conductas para contigo que no te encantan, intenta enfocarte e identificar aquellas cosas que sí te gustan, que son positivas. Si dejas de enfocarte en lo que no te gusta y empiezas a ver lo que te gusta de ellos, pasamos a ver el vaso medio lleno.  Obviamente nuestra postura cambia muchísimo y  las diferencias culturales no tienen un peso negativo.

 

Ante todo respeto

 

La primera clave para cualquier relación sana con tu familia política y más si es de otra cultura, es mostrar un respeto incondicional. Eso no significa que te dejes insultar, humillar, dejes de lado tu visión cultural, tus costumbres o no pongas límites.

Recuerda que el respeto construye puentes de paz  y que es importante reflejar que no vamos a engancharnos ni a pelear. Hay que fomentar el respeto ante todo, porque somos un reflejo de lo que somos.

 

¿Cómo podemos llevarnos bien con la familia política de nuestra pareja intercultural?

 

Si eres expatriada/o y son tu único apoyo en el nuevo país en el que vives, es prioritario saber cómo relacionarse con ellos.

Una familia no solo es su cultura, sino su dinámica y también la suma de sus personalidades. Es cierto que no es una obligación congeniar con la familia política, pero hay que generar una relación cordial; por el bienestar mental y psicológico de todos.   

Aquí algunos consejos para tener una buena relación:

 

Las dinámicas familiares son independientes a ti

 

Acepta que éstas entrando en una dinámica  familiar que ya existía antes de ti, con sus fortalezas y  debilidades. Muchos de los conflictos existen antes de que tú estuvieras. El historial familiar, es algo independiente a nosotros como pareja.

Hay que entender que esa dinámica familiar es independiente a nosotros, por lo tanto no hay  que tomar nada a nivel personal.  Tienes que identificar que esas no son tus batallas.

 

Donde no te llamen, no te metas

 

Es importante no dar opiniones sino se nos piden o no sé nos preguntan.  Es fundamental preguntar si podemos dar nuestra opinión y perspectiva de lo que somos capaces de observar. De esta manera; ni nuestra pareja ni nuestra familia política, van a sentir que los estamos invadiendo o agrediendo.

Ofrece tu ayuda,  pregúntale siempre a tu pareja si puedes darle tú opinión. Es importante preguntarle si está abierto a escuchar.  Siempre hay que pedir permiso para dar alguna opinión y respetar si tu pareja decide negarse o no está preparada. 

 

Establece límites

 

Tenemos la creencia de que decir no o poner límites, nos hace malas personas; nadas más falso. Los límites tienen la función de proteger nuestras necesidades básicas y de hacerles saber a los otros hasta donde pueden llegar.

Es importante hacerle saber a tu pareja cuáles son esos límites, para que él pueda delinearlos con su familia. Hazle saber lo que sí puedes aceptar y lo que no cuando convivan con su familia; cuando visiten su casa o tengan cualquier tipo de  convivencia. Si esto no suficiente, hazle saber a tu familia  política de una manera asertiva, cuáles son tus barreras y límites.

 

Empatía, ponte en los zapatos del otro

 

El ponernos en los zapatos del otro, nos puede ayudar a entender que las personas actúan de determinada manera por sus propias batallas personales.

Por ejemplo:

Si tu pareja tenía una relación lejana con su mamá o papá, cuando tú entras a esa dinámica familiar; sus progenitores pueden tener un mayor temor a que su hijo o hija se aleje aún más.  En el otro extremo; si eran muy cercanos y había una sobre vinculación, naturalmente tu suegra o suegro, puede tener miedo a una separación, que antes no se había dado.

A veces ponernos en los zapatos de otros, nos ayuda a entender que sus actitudes no son contra ti, sino es algo que les está pesando a ellos.

 

Sé trasparente

La  relación con tu familia política no va a funcionar, si tu conducta cambia radicalmente a cuando estás con tu pareja. Transmítele lo mismo que le transmites a tu pareja a su familia. Sé tú, porque eso  va a ayudar a tu familia política a comprender porque tu pareja se enamoró de ti, las razones por las que te ha elegido y porque está contigo.

 

¿Cómo puede ayudarnos nuestra pareja para mejorar nuestra relación con su familia?

 

Quien realmente puede marcar pautas para cambios, respeto y establecer los espacios individuales y de familia; es nuestra pareja. Ella o él, es quien puede marcar estas pautas para hacerles saber a su familia, hasta donde pueden involucrarse, para que no haya ni sobre cercanía pero tampoco una distancia muy grande. Ningún de estos extremos son sanos.

Tu pareja debe ser capaz de defender que eres parte de su vida, tiene que abrirse a escuchar tus necesidades y debe ser flexible.  Él o ella, van a tener el rol de mediador: mi familia necesita esto, pero mi pareja esto otro. ¿Cuál es un punto intermedio? ¿Cómo podemos llegar a un acuerdo?  ¿Cómo puedo hacer para que mi pareja se siga sintiendo cómoda, al igual que mis padres, hermanos o familia en general?

Las parejas de expats deben recordar que necesitan mucha empatía.  Tu pareja es quien convive con tu familia de manera cotidiana.  Pregúntate siempre;  si yo tuviera que lidiar con este mismo problema con la familia de mi pareja, ¿cómo me sentiría?  O si yo fuera el que estuviera en el extranjero; ¿qué intentaría  o qué me serviría para minimizar esta dificultad?

La empatía puede ayudarnos a ponernos en sus zapatos y entender las reacciones de tu pareja. Recuerda, tú no tienes el reto de adaptarte, de tener todos los fines de semana a un núcleo familiar nuevo; que ya tenía costumbres arraigadas y muy diferentes a las de tu pareja.

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Familias políticas tóxicas

Las familias tóxicas se pueden definir  como aquellas familias cuyos vínculos o dinámicas, afectan individualmente la salud mental, emocional, física, relacional y social de sus miembros.

Una familia tóxica, son estos suegros sobreprotectores o controladores. Aquellos padres que les decían a sus hijos que hacer y cómo ir.  Al entrar una nueva pareja a ésta dinámica familiar, aparecen los problemas. Sobre todo si nuestra pareja no aprende a poner límites cuando corresponde, porque estará permitiendo ser protegido o controlado, manifestando que no ha aprendido a cuidarse y a hacerse cargo de sí mismo. Aquí lo único que nos toca al vivir con nuestra pareja, es detener esta dinámica, generando mayor independencia y espacio individuales.

También hay familias tóxicas  con un nivel de violencia mayor, física y verbal. En esos tipos de familia, si nuestra pareja no logra marcar una distancia, es importante que nosotros la marquemos. Lo fundamental es protegernos, no se puede llegar a un diálogo, porque ya son dinámicas muy patológicas, que no nos corresponden  y que no podremos cambiar.

Consejos para lidiar con una familia tóxica

Propicia un espacio de convivencia de tú pareja con su familia

 

Es importante decidir hasta donde convivimos con nuestras familias políticas. Si vemos que hay una violencia muy grande incluso hay que cortar contacto. Sin embargo, cuando no podemos cambiar los vínculos pero es una dinámica  más o menos funcional, podemos elegir cuando verles y permitir que tu pareja tenga este tiempo de ir a ver su familia, comer con ellos, visitarlos, etc.

 

Visualiza formas asertivas de reaccionar ante cualquier dificultad

 

Cada vez que vayas a tener un contacto con tu familia política tóxica. Analiza qué tipo de dificultades crees que vas a enfrentar y luego visualízate reaccionando asertivamente frente a ellas. Visualízate teniendo esa dificultad pero enfrentándola tranquilamente, desde un comportamiento que no te genera culpa, ni malestar; en donde no te enganchas.

Este tipo de ejercicios  nos ayudan a actuar como queremos  y a no dejarnos influir o llevar por el momento o por nuestras emociones. Nos hacen sentir que podemos elegir cómo reaccionar.

Aprende habilidades sociales

 

Aprende habilidades  sociales y destrezas para gestionar las diferencias. Trabaja en la forma en que te comunicas, cómo buscas soluciones y perdonas. Muchas veces lidiar con dinámicas familiares difíciles, puede ser una posibilidad para ser mejores seres humanos. Tener mayor paciencia,  empatía y habilidades sociales.

 

Nunca le hagas escoger a tu pareja entre su familia y tú

 

A nosotros no nos gustaría que nos dijeran: “tu familia o tú”. Esta pregunta nunca se debe de hacer. O te relacionas con tu familia política o le das un espacio individual a tu pareja para ello. Pero jamás se puede orillar a la pareja a escoger. La familia política de tu pareja son quienes lo educaron y le enseñaron  de una u otra manera ser quien es,  esa persona que valoras y de la que te enamoraste. Tú tienes a tu pareja gracias a sus padres, así que  honra y conecta  con esa parte.

 

Toma terapia de pareja o individual

Si tienes problemas con tu familia política, pueden tomar terapia de manera individual o de pareja. Recuerden que todo tiene solución.Les recomendamos a nuestra psicóloga clínica y especialista en intervención familiar  y terapia de pareja: Irene del Valle.

 

Recuerda que cuando te comprometes con alguien, también lo haces con el mundo que le rodea y eso incluye, su familia política. Hay que estar abiertos y ser empáticos a esa experiencia, de la que seguramente saldrán cosas buenas.

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