¿Qué ocurre cuando fallece alguien de la familia estando lejos?

En este episodio del podcast de  “Muy Intercultural” entrevisté a nuestra  destacada psicóloga clínica: Irene Paola Garza del Valle. En esta ocasión, abordamos un tema muy difícil, que está a flor de piel y que en lo personal, es uno de mis mayores miedos viviendo en el extranjero; la muerte de un familiar estando lejos; el duelo en la distancia. 

Perder a un ser querido es una de las experiencias más traumáticas y dolorosas que debe atravesar el ser humano.  Pero  si a eso le añadimos otro factor como la distancia, pues todo se complica aún más.

Es por ello que en esta enriquecedora entrevista, Irene nos hablará sobre todo el proceso que implica el duelo a distancia.

Escucha aquí el programa:

 

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Escucha nuestra entrevista sobre parejas Interculturales y duelo migratorio 

Duelo a la distancia 

¿Qué sucede emocionalmente cuando muere un ser querido?

La muerte de un familiar o un ser querido viene acompañada  de sentimientos de tristeza, nostalgia y de un proceso psicológico- emocional ante la pérdida llamado: duelo.

 

Fases Duelo

 

1.- Negación

Cuando las personas se niegan a sí mismas que ha ocurrido la pérdida,  es como una fase de irrealidad en la que no conciben que ese suceso haya pasado.

 

2.- Enfado o ira

Un estado donde hay mucho enojo por no haber podido evitar la muerte.  Sé busca culpar a alguien de ésta pérdida.

Están las personas que se enojan mucho con Dios, pues son muy creyentes.  Aquellas que se enojan con otros familiares  o que incluso proyectan esa ira hacia sí mismos.

 

3.-Negociación

En esta fase, la persona empieza a negociar consigo misma  o con el entorno la muerte de su ser querido. Intenta buscar una solución a nivel mental. 

Por ejemplo.

Se  puede empezar a convencer a sí mismos que: “era lo mejor porque estaba sufriendo”; “ya está descansando”.  Negocian ese enojo que anteriormente sentían.

 

4.-Dolor emocional o Depresión

Se experimenta nostalgia y  tristeza ante la muerte de un ser querido. En algunos casos se puede llegar a tener episodios depresivos. Lo natural sería que se fuera minimizando conforme pasa el tiempo, sino ocurre eso, estaríamos hablando de un duelo patológico.

5.-Aceptación

A esta fase todos tendríamos que llegar en algún punto. En ella se asume que nuestro ser querido a muerto;  que su pérdida fue inevitable y que no hay marcha atrás. Aquí hay un cambio de visión ante la situación de la pérdida. La persona procesa su muerte  y ya puede hablar de ello sin dolor  ni enojo. Tampoco es que se olvide, sino simplemente aceptar que es parte de su vida.

 

El proceso de duelo  suele durar entre dos y doce semanas, eso es lo que se considera normal. Incluso podría persistir hasta los seis meses, cuando se trata de un ser querido muy allegado. Por ejemplo: la pérdida de un hija/o, un padre o madre.  

Factores psicológicos que se añaden al duelo en la distancia

 

Cuando nos enteramos del fallecimiento de un ser querido estando fuera de nuestro país de origen, ya sea por vacaciones o por estar viviendo en el extranjero.

Pueden suceder las siguientes cosas a nivel emocional:

 

Intensificación del sentimiento de culpa

Muchas personas cuando reciben la noticia viviendo fuera, suelen sentir culpa por no estar allá, por varios motivos:

1.- Sienten que no están físicamente ahí para apoyar a su familia

Se percibe que los demás están sufriendo más directamente el suceso y ellos no están ahí para apoyar o hacer algo.

2.- Sensación de  haber podido evitar su muerte

Pueden llegar a  pensar que si no se hubieran ido o estuvieran vivieron lejos,  a esa persona no le hubiera pasado nada, no hubiera muerto. Eso es irreal, de nosotros no depende que los demás estén vivos, no enfermen o no sufran, pero hay una cierta culpa en ese sentido.

3.-  Culpa por tiempo sacrificado en el extranjero

Se puede tener la sensación de que por vivir fuera, no tuvimos tiempo suficiente con la persona que en este caso ha fallecido. No pudimos decirle cuánto la queríamos ni estuvimos presente en momentos clave para ella.  

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Prolongación de la fase de negación

Puede suceder que hay una mayor dificultad para procesar la muerte del ser querido.  El motivo es que el hecho de no estar presente físicamente en el entorno del fallecido, puede hacer que  sintamos esa pérdida o ausencia de una manera menos real. Nos puede generar dificultad para procesar el hecho de que ya no está, que ya ha muerto.

Por ejemplo:

Nuestros familiares pueden vivir día a día la ausencia del ser querido fallecido. El  saber que ya no está ahí, hace que poco a poco vayan aceptando y procesando que esa persona se ha ido. 

Sin embargo, nosotros podemos desarrollar  cierto sentido de irrealidad, pues no podemos palpar  el hecho de que ya no está. Muchas veces, no podemos presenciar que ya no va a las reuniones familiares o que en los domingos de comida familiar ya no está esa persona.

 

Se prolongan sentimientos de incertidumbre y frustración

Se extienden éste tipo de emociones cuando por razones: económicas, laborales o personales, no podemos trasladarlos a nuestro país,  para despedirnos de nuestro ser querido y hacer el ritual del entierro y presenciar el funeral.

 

¿Nuestra familia nos tiene que avisar cuando algún familiar está enfermo o nos tiene que ocultar su estado?

 

Lo más sano y lo más recomendable es avisar lo que está sucediendo, porque tarde o temprano nos vamos a enterar. Una muerte no es algo reversible.

Muchas veces nuestras familias nos ocultan información de enfermedades o que algún familiar está grave, porque creen que es una buena forma de protegernos, piensan que de esa manera no nos exponen al dolor que ellos están sintiendo.

Sin embargo, lo más recomendable es que nos informen de las cosas que suceden en el país de origen. Lo importante es que lo haga el familiar o aquella persona más cercana, que de cierta manera esté tranquila y esté procesando de mejor manera el duelo de una enfermedad o de  una muerte. Ella nos puede dar mayor seguridad  y nos puede dar el mensaje de una manera tranquila y efectiva.

Es importante informar sobre lo que pasa, para que las personas se mentalicen y se vayan preparando emocionalmente para una situación de pérdida.

 

Si vamos a asistir al funeral de nuestro ser querido. ¿Cómo gestionamos de mejor forma el viaje a nuestro país de origen?

 

Lo más importante es que dentro del shock inicial, el dolor y la tristeza, busquemos viajar con calma. Si sabemos que no vamos a ser capaces de viajar con tranquilidad o que estamos muy tensos y es algo que no podemos hacer, hay que valorar si viajar es la mejor idea.

Sabemos que ante este tipo de situaciones muchas veces nos es difícil mantener la calma  o simplemente no tenemos idea de cómo vamos a reaccionar. Pero es muy importante que pensemos que el reaccionar de una manera extrema, no va a cambiar la pérdida. Únicamente nos va a generar mayor stress en lo que llegamos a nuestro destino  y realmente no va a cambiar el hecho de que nuestro ser querido  haya fallecido. 

Tenemos que tomar en cuenta que hay veces que los traslados no son directos y puede ser un camino muy largo y difícil.  Y viajar cargando con el equipaje emocional de la muerte de un ser querido, puede empeorarlo todo. 

Un consejo  para los que sí deciden viajar,  ir al funeral  o ir a ver a sus familias, es autorregularse en el camino a través de un par de preguntas:

¿Me es útil reaccionar llorando sin parar  todo el camino o con éste agobio tan intenso?  ¿Me es efectivo?

El hecho de que yo esté reaccionando de esta manera, ¿va a cambiar el hecho de que mi madre, padre, abuelo, tía o hermano, ya no está?

Realmente, no.

Con esto podemos identificar que viajar exaltados, no es realmente algo que ayude en algún sentido.  Hay que  buscar el desahogo emocional ya que estemos con nuestra familia  o en nuestro destino.

 

¿Cómo podemos hacer una correcta elaboración de duelo en la distancia?

 

En el caso que no podamos asistir al funeral  de nuestro ser querido, hay que hacer un propio funeral simbólico  o un ritual de despedida. De esta forma, elaboraremos nuestro propio duelo y superaremos de una manera más sana y asertiva su muerte.

Para despedir a nuestros seres queridos, los funerales son rituales muy importantes y necesarios. Son ritos fundamentales para las personas que aún estamos vivas, pues nos permiten procesar el duelo. Es una manera de hacer un cierre y de continuar con la vida.

Es importante encontrar un espacio y una manera de despedirnos de ese familiar o ser querido. Debemos tener un espacio en donde podamos expresar los pensamientos y sentimientos que han quedado pendientes,  para poder brindar ese cierre a esa relación. Decir adiós es saludable y es necesario  para continuar con nuestra vida .

A distancia es bien importante que las personas hagan un cierre. Que le digan a esa persona todo lo que querían decirle,  tal vez podamos usar una foto  de esa persona o con esa persona, y buscar tener un espacio solos. Tal vez podamos buscar un lugar representativo, en donde podamos conectarnos y tener una conversación con esta persona.

También podríamos hacer una carta, como si esa persona la fuera a leer o como si se la fuéramos a mandar.  Asimismo, podríamos hacer una ofrenda, donde consigamos honrar a nuestro ser amado  y despedirnos.

Hay que pedir ayuda cuando vemos que el duelo se está prolongando de más o está afectando otras áreas de nuestra vida.  La búsqueda de ayuda profesional nos puede ayudar a de superar el duelo y a lidiar con esas dificultades o factores que tenemos en la distancia.

Un psicólogo, tanatólogo, o terapeuta existencial  puede ayudar. Estos profesionales pueden guiar a la persona para que no genere creencias irracionales frente a la muerte,  para que no haya negación, no se prolongue esa sensación de culpa  o nostalgia e incluso tenga actitudes de autocuidado a la distancia.

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Consecuencias a nivel emocional en caso de no procesar nuestra pérdida de manera adecuada

 

La meta final de todo proceso de  duelo es llegar a expresarlo  y a aceptarlo, esa es la postura más sana de todas. Ser conscientes de la muerte, nos permite atravesar esta situación de una manera realista.

Hay que valorar la vida y las oportunidad que día con día nos brinda al enfrentarnos a la muerte de un ser querido, Con este aprendizaje,  cuidamos nuestra propia relación y relaciones.

Si un duelo no es bien logrado o su intensidad es muy profunda, se convierte en depresión. El hecho de que ocultes el dolor, puede generar que sufras una depresión o un duelo patológico, porque el negar la muerte, lo único que va a hacer es prolongar ese dolor, ese proceso  y que este estado emocional afecte varias áreas de tu vida.

Es importante que aunque las personas tengan miedo de sentir mucho, sí toquen esas fibras dolorosas. De esa manera, se buscará aliviar el dolor y obtener ganancias de esa experiencia, generando mayor conciencia.

Todos tenemos riesgo de morir y ese simple hecho, nos debería hacer más conscientes  para replantearnos la forma  en la que vivimos nuestra vida  y las relaciones que aún tenemos con nosotros. ¿ No lo crees?

 

Un poco sobre Irene…

Irene-Garza-Del- Valle

Tiene 29 años, nació en la Ciudad de México, pero actualmente reside en Sevilla, España. Cumplirá 3 años de residencia en Agosto.

Es psicóloga clínica, tiene doble titulación avalada por la Universidad de las Américas como «Licenciada en Psicología Clínica» y por el Mexico City College como «Bachelor in Arts of Psychology». Además, tiene una especialidad en terapia cognitivo-conductual . Y un Máster en Intervención y Mediación Familiar. Actualmente, trabaja como psicóloga clínica en Sevilla y a distancia a través de “Mentes en Equilibrio”.

Se considera una mujer feliz, aventurera, extrovertida, apasionada y entregada a todo lo que hace. ¡Una mexicana de hueso colorado!

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