Lidiando con la soledad del expatriado

 

La soledad puede ser una gran compañera o una enemiga indeseada. Lo que es un hecho es que cuando nos cambiamos a vivir a otro país, tendremos más momentos a solas de lo que muchos de nosotros teníamos en nuestro país de origen.  La migración es una de esas circunstancias de vida que nos ponen de cara frente a la soledad en el extranjero.

Para tratar el tema a fondo entrevisté a nuestra destacada psicóloga de cabecera: Irene del Valle. Ella es psicóloga clínica, especialista en terapia cognitivo-conductual. Cuenta con un máster en Intervención y mediación familiar, así como con estudios en los problemas psicológicos derivados de la migración.

Escucha la entrevista. Pincha aquí:

 

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¿Qué es la soledad?

Se puede definir como la circunstancia de aislamiento o falta de contacto con otras personas.  También se puede interpretar como la sensación o sentimiento de no conectar o de no tener a nadie, más que a la falta real de contacto con otras personas, eso es lo que muchos de nosotros llamamos: “sentirnos solos”.

 

Diferencia entre estar solo y sentirse solo

El “estar solos” hace referencia a una situación física, un escenario en la que estamos físicamente aislados de los demás, es una situación de aislamiento espacial.

Por otro lado “sentirnos solos”, hace referencia a una experiencia emocional. En estas circunstancias la barrera de separación que percibe la persona se da de forma interna, independientemente de si hay una soledad física o situacional. 

Por ejemplo:

Estar en una fiesta rodeados de gente y sentirnos súper solos.

Hay que tomar en cuenta que en la experiencia de soledad también influye si ésta se da por elección propia del individuo o es impuesta por una u otras personas o ciertas circunstancias externas al individuo.

La soledad se vive desde una postura totalmente diferente y diversa, depende del cómo la persona interpreta cada una de esas situaciones. Por eso hay personas que disfrutan la soledad y otras personas que la sufren mucho, porque se da bajo circunstancias indeseables o no placenteras.

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¿Por qué es tan difícil para alguien estar solo?

Para algunas personas puede ocurrir que la soledad no sea placentera, debido a su propia percepción y creencias, todo ello está influenciado por la manera en que cada individuo interpreta su realidad. Muchas veces se toma (consciente o inconscientemente) como parámetro de comparación, las experiencias pasadas y nuestra historia de vida.

Están quienes perciben la soledad como una búsqueda de privacidad ya sea para concentrarse o simplemente para reflexionar y entrar en contacto con el mundo interno que cada uno tenemos. Ven la soledad cómo ese espacio necesario para relacionarnos con nosotros mismos y como una zona para realizar actividades de interés, hobbies personales etc. Pero hay quienes lo perciben como una falta de valor propio y falta de interés de los otros, incluso pueden llegar a ver a la soledad como un rechazo y abandono hacia los demás.

La sociedad de la que venimos, nuestra educación y cultura, son una base importante en el desarrollo de las personas, de su identidad, forma de socializar y relacionarse. Estas variables contribuyen a reforzar nuestras creencias y hábitos sobre la soledad. Hay culturas que dan mucho énfasis a la cercanía, la compañía y las relaciones, como la cultura mexicana y la de otros países latinos. Sin embargo, hay culturas que promueven más la independencia y el estar solo o sola, culturas individualistas como las nórdicas.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta que somos seres gregarios y sociales por naturaleza, por supervivencia necesitamos de otros desde que nacemos y por lo tanto, aprendemos a buscar formar grupos y unirnos a otros para sobrevivir en equipo. Es decir, la socialización la llevamos en nuestros genes.

 

 ¿La soledad es mala?

No, es necesaria y sana cuando es elegida y cuando tiene una utilidad, un fin y se tiene un propósito. Pero puede ser dolorosa y molesta cuando se prolonga o cuando no está siendo elegida. Como es el caso de muchos expatriados, que quieren conectar, tener relaciones en su nuevo lugar de residencia y no logran conectar o conocer gente con la cual construir nuevas relaciones. Cuando nos mudamos a vivir a otro país, es probable que esta situación nos enfrente a periodos de soledad más agudizados.

 

Disfruta de la soledad en el extranjero

Nuestra psicóloga Irene del Valle te proporciona algunas recomendaciones para disfrutar de la soledad viviendo en el extranjero:

 

-Cambia la percepción de la soledad

Es el mejor momento para aprender más que nunca de nosotros mismos/mismas y de la vida. No estar tan rodeados de personas nos puede ayudar a recordar que nos tenemos a nosotros y que no hay compañía, ni relación más valiosa que la que una/uno construye consigo mismo. En resumen, si cambiamos nuestra manera de ver la soledad; la viviremos de manera distinta y puede ser una vía de fortalecimiento de la autoestima.

 

-Construye la vida que quieres tener

La experiencia de vivir en el extranjero nos puede despertar de un estado de desconexión o de letargo en el que anteriormente vivíamos en nuestra zona de confort. Tal vez para muchos de nosotros el vivir lejos de nuestra tierra representa un abrir de ojos, un despertar para poder saber que queremos hacer o que vida queremos vivir. Es decir, sin las opiniones e influencia de otros y al estar fuera de nuestra zona de confort, es más fácil ponernos las pilas con nuestro propósito, con las cosas que verdaderamente queremos hacer. Como no tenemos ese confort inmediato de la compañía de la gente, podemos comenzar a crear un confort, construyendo la vida que queremos de verdad tener.

 

-Crea y mantiene relaciones

Podemos sacarle provecho al elegir con quién sí queremos seguir conectados aquí y allá. Para muchas personas la soledad física les permite romper relaciones que mantenían por rutina o por compromiso en sus países de origen, y dar prioridad a las relaciones que verdaderamente desean mantener en la distancia. Para otras personas el comenzar desde cero a construir relaciones, les permite poder dar continuidad a la comunicación y convivencia, con aquellas personas que verdaderamente les interesan o que nutren sus vidas. Es decir, la experiencia de vivir en otro lugar nos ayuda a darnos cuenta de cuantas relaciones hemos mantenido anteriormente por miedo a estar solos, por llenar vacíos y nos puede ayudar a cambiar ese patrón de estar rodeados, pero sentirnos solos.

 

Recuerda que si bien somos seres sociales, pasar momentos en soledad, con nuestros pensamientos y sentimientos, puede ser un momento muy valioso si se sabe aprovechar. Bien decía Jung; “quien mira hacia afuera sueña y quien mira hacia adentro despierta”.

Si percibes que está situación te sobrepasa o enfrentas alguna problemática al vivir en el extranjero. No dudes en contactar a Irene Del Valle a través de mentesenequilibrio.com. Obtén descuento en tu primera terapia con el código MuyIntercultural01

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