Artículo Original del New York Post de Olga Mecking.

Hay algo tan romántico en la idea de hacer tus maletas, dejar todo atrás y seguir a tu cónyuge hasta el fin de la Tierra (o al menos dondequiera que un trabajo lo lleve). Pero la realidad no es así de rosa.

De hecho, un estudio de 2015 de InterNations mostró que entre todos los tipos de expatriados, el grupo que se movía a otro país por amor era el menos feliz.

La mayoría de  este tipo de “cónyuges”, son mujeres, pero los hombres están siguiendo cada vez más a sus esposas al extranjero.

Además, también hubo un aumento en las parejas homosexuales que viven en el extranjero. El cónyuge viajero era el segundo grupo menos feliz. Las diferencias entre estos dos grupos son pequeñas y se encuentran en los detalles.Cuando me mudé a Alemania en 2005 para estar con mi esposo, me mudé por amor. Cuando encontró otro trabajo en los Países Bajos en 2009, lo seguí a él por su carrera.

Me sorprendí cuando leí los resultados del estudio. Soy originaria de Polonia y estoy muy contenta de vivir en los Países Bajos. De hecho, antes he pasado algún tiempo separada de mi marido y era mucho más miserable en esa época, que lo que soy ahora.

“Hay que estar preparado para que sus ambiciones de carrera estén en el asiento trasero a las de su pareja – posiblemente por años”.
 

Pero entonces miré más de cerca el estudio y descubrí que a pesar de su infelicidad, los cónyuges (tanto hombres como mujeres) estaban bastante satisfechos con sus vidas, excepto en una área crítica: el dinero.

Mientras que la mayoría de los cónyuges estaban contentos con su situación financiera general, sus finanzas personales eran una fuente de profunda preocupación o incluso ansiedad dentro de este grupo.  

La mayoría de las esposas de expatriados que conozco dejaron posiciones bien pagadas y seguras, y lo han hecho varias veces. En su nuevo país de origen, terminan ganando menos que antes.

En algunos países, ni siquiera se les permite trabajar sin el apoyo de un patrocinador local. Y en el momento en el que encuentran trabajo,  es hora de moverse de nuevo.

Lisa Ferland,  una estadounidense que vive en Suecia para el trabajo de su marido, menciona que: “muchas veces la persona que sigue a su cónyuge tiene que adoptar una  actitud optimista para ver con buena cara una reubicación”.-

Además, “hay que estar preparado para que sus ambiciones de carrera estén en el asiento trasero a las de su pareja – posiblemente por años-“. Pero ella agrega, “sea flexible, optimista y nunca pare el intentar cosas nuevas. Nunca se sabe cuándo se tropieza con una pasión desconocida”.

Eso es lo que me pasó. Dejé varios trabajos para seguir a mi marido primero a Canadá, luego a Alemania y finalmente a los Países Bajos.

Un trabajo no siempre puede caber en una maleta, y es por eso que ciertas profesiones como: amas de casa, freelancers, voluntariados y trabajados a tiempo parcial, están sobre representados en este grupo en particular.

Dejé mis trabajos de oficina detrás, para tener una  vida de  freelancer y de ama de casa cuando me moví por el trabajo de mi marido.

La mayoría de los cónyuges expatriados ganan mucho menos dinero ahora, que antes de la mudanza, y para agregar insulto a la lesión, muchas esposas expatriadas son acusadas de ser perezosas y gastar el dinero de su esposo. Tristemente, el estereotipo de la esposa del expatriado que descansa en el sofá haciéndose manicures, está todavía vivo en la actualidad.

No es de extrañar que un cónyuge que sigue a su pareja sea miserable: ha perdido su posición, su identidad y su red de apoyo. La realidad es mucho menos agradable de lo que parece. La pérdida de identidad es real y dolorosa.

Muchos espos@s expatriados sufren de depresión y falta de propósito, arrancados de sus raíces y de las rutinas a las que se habían acostumbrado. No solo dejaron carreras exitosas, sino también toda su red de apoyo en su país.

“Los sacrificios hechos por los cónyuges que persiguen a su esposo como yo, pasan desapercibidos en gran medida”.

Esto es especialmente cierto para los padres que dejan en su pareja, toda la carga para cuidar de sus hijos.

El trabajo de encontrar una niñera confiable, una escuela de calidad, nuevos médicos competentes – una carga que comienza desde cero en muchas ocasiones.

Para mí el mayor obstáculo a superar, fue la dependencia financiera de mi marido. He tenido varios trabajos de oficina desde que era un estudiante, pero cuando mis hijos nacieron, me quedé en casa cuidando de  ellos. –No sé me ocurrió freelancear en este punto – yo apenas  sabía que era una opción. Sólo ahora que estoy empezando a escribir artículos por ahí y ganar algo de dinero.

Esto es algo de que normalmente no se habla. No se considera socialmente aceptable que las mujeres hablen sobre el dinero. Las que lo hacen, son consideradas codiciosas.

Pero este estudio demuestra la importancia de un ingreso estable y confiable para los cónyuges que siguen a su pareja a otro país.

Es importante que una persona sienta que está contribuyendo financieramente, por no mencionar el sentido de logro y pertenencia que puede venir con tener un trabajo.

Por otro lado, los sacrificios hechos por los cónyuges que persiguen a su esposo como yo, pasan desapercibidos en gran medida. Hacemos que todo funcione sin problemas en casa y durante el traslado.

En la mayoría de los casos, se nos encargar la labor de equipar casas, y de asegurarnos de que la familia se está adaptando bien a las nuevas circunstancias. Es trabajo duro, tanto física como emocionalmente.

Sin embargo,  mientras que al cónyuge que trabaja se le felicita  por su buen trabajo, su esposa pasa en gran parte desapercibida.

No es de extrañar que ella se sienta miserable: ella ha perdido su posición, su identidad y su apoyo. Al mismo tiempo, el éxito de una vida internacionalmente cómoda -o la falta de ella- descansa sobre todo en sus hombros, y es una gran carga para llevar.

Como dice la canción de los Beatles, “el dinero no puede comprar el amor”, ni trae felicidad. Pero para los cónyuges expatriados, un poco de reconocimiento, ya sea financiero o metafórico, podría hacer su vida mucho más feliz

Artículo original del New York Post.

Traducción: Claudia Salcedo Horta.

Puedes verlo en: http://nypost.com/2017/02/14/moving-abroad-for-love-can-make-you-miserable/

Booking.com
A %d blogueros les gusta esto: