Seguir a tu pareja por amor a otro país 

Hay algo tan romántico en la idea de hacer tus maletas, dejar todo atrás y seguir a tu pareja hasta el fin de la Tierra (o al menos dondequiera que un trabajo lo lleve). Pero la realidad no es así de rosa.

De hecho, un estudio de 2015 de InterNations mostró que entre todos los tipos de expatriados, el grupo que se movía a otro país por amor era el menos feliz.

La mayoría de  este tipo de “cónyuges”, son mujeres, pero los hombres están siguiendo cada vez más a sus esposas al extranjero. Además, también hubo un aumento en las parejas homosexuales que viven en el extranjero. El cónyuge viajero era el segundo grupo menos feliz. Las diferencias entre estos dos grupos son pequeñas y se encuentran en los detalles.Cuando Lilian se mudo a Alemania en 2005 para estar con su esposo, se mudó por amor. Cuando encontró otro trabajo en los Países Bajos en 2009, lo siguió a él por su carrera.

Como Lilian hay muchas mujeres que siguen a sus maridos a distintos países porque sus trabajos los mudan continuamente de país en país y ellas los siguen sacrificando sus metas profesionales.  

«Hay que estar preparado para que sus ambiciones de carrera estén en el asiento trasero a las de su pareja – posiblemente por años».
 

Si uno mira de a detalle el estudio hecho por InterNations, descubre que los cónyuges que siguen a sus parejas, están satisfechos con sus vidas, excepto en una área crítica: el dinero. 

Mientras que la mayoría de los cónyuges estaban contentos con su situación financiera general, sus finanzas personales eran una fuente de profunda preocupación o incluso ansiedad dentro de este grupo.  

La mayoría de las esposas de expatriados que conozco dejaron posiciones bien pagadas y seguras, y lo han hecho varias veces. Hay que aclarar que por lo general, está esposas en su nuevo país de acogida, terminarán ganando menos que antes.

Además en algunos países, ni siquiera se les permite trabajar por la necesidad de un permiso o una visa especial. Y en el momento en el que encuentran trabajo ( después de un tiempo) quizás sea hora de volverse a mover de nuevo.

Lisa Ferland,  una estadounidense que vive en Suecia por el trabajo de su marido, menciona que: «muchas veces la persona que sigue a su cónyuge tiene que adoptar una  actitud optimista para ver con buena cara una reubicación”.

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Además, “hay que estar preparado para que sus ambiciones de carrera estén en el asiento trasero a las de su pareja (posiblemente por años). Pero ella agrega, «que debemos ser flexibles, optimistas y nunca parar de intentar cosas nuevas. Nunca se sabe cuándo se tropieza con una pasión desconocida”.

Eso es lo que me pasó. Dejé un trabajo en México bien remunerado en una gran empresa para seguir a mi  pareja en España, ello implico reiniciar de cero mi carrera profesional, sacrificar mis finanzas personales y reinventarme.

Un trabajo no siempre puede caber en una maleta, y es por eso que ciertas profesiones como: amas de casa, freelancers, voluntariados y trabajados a tiempo parcial, están sobre representados en este grupo en particular.

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Mudarse al extranjero por amor conlleva sacrificios

La mayoría de los cónyuges expatriados ganan mucho menos dinero ahora, que antes de la mudanza, y para agregar insulto a la lesión, muchas esposas expatriadas son acusadas de ser flojas y gastar el dinero de su esposo. Tristemente, el estereotipo de la esposa del expatriado que descansa en el sofá haciéndose manicures, está todavía vivo en la actualidad.

No es de extrañar que un cónyuge que sigue a su pareja sea miserable: ha perdido su posición, su identidad y su red de apoyo. La realidad es mucho menos agradable de lo que parece. La pérdida de identidad es real y dolorosa y a eso hay que sumarle el duelo migratorio.

Muchos esposas y esposos expatriados sufren de depresión y falta de propósito, arrancados de sus raíces y de las rutinas a las que se habían acostumbrado. No solo dejaron carreras exitosas, sino también toda su red de apoyo en su país.

«Los sacrificios hechos por los cónyuges que persiguen a su esposo como yo, pasan desapercibidos en gran medida».

Esto es especialmente cierto para los padres de familia que dejan en su pareja expatriada, toda la carga para cuidar de sus hijos.

El trabajo de encontrar una niñera confiable, una escuela de calidad, nuevos médicos competentes – una carga que comienza desde cero en muchas ocasiones.

Lorena Rivas comenta que su mayor obstáculo a superar, fue la dependencia financiera de su marido. Había tenido varios trabajos de oficina desde que era un estudiante, pero cuando sus hijos nacieron, se quedó en casa cuidando de  ellos. No sé le ocurrió freelancear en este punto, pues apenas  sabía que era una opción. Sólo ahora está empezando a  escribir artículos por ahí y ganar algo de dinero.

Esto es algo de lo que normalmente no se habla. No se considera socialmente aceptable que las mujeres hablen sobre el dinero. Las que lo hacen, son consideradas codiciosas. Pero este estudio demuestra la importancia de un ingreso estable y confiable para los cónyuges que siguen a su pareja a otro país.

Es importante que una persona sienta que está contribuyendo financieramente, por no mencionar el sentido de logro y pertenencia que puede venir con tener un trabajo.

Por otro lado, los sacrificios hechos por los cónyuges que persiguen a sus esposos, pasan desapercibidos en gran medida. Ellas hacen que todo funcione sin problemas en casa y durante el traslado. Se encargan de la labor de equipar casas, y de asegurarse de que la familia se esté adaptando bien a las nuevas circunstancias. Es trabajo duro, tanto física como emocionalmente. Sin embargo, mientras que al cónyuge que trabaja se le felicita  por su buen trabajo, su esposa pasa en gran parte desapercibida.

No es de extrañar que muchas de ellas se sientan miserables: ellas han perdido su posición, su identidad y su apoyo. Al mismo tiempo, el éxito de una vida internacionalmente cómoda o la falta de ella, descansa sobre todo en sus hombros, y es una gran carga para llevar.

Como dice la canción de los Beatles, «el dinero no puede comprar el amor», ni trae felicidad. Pero para los cónyuges expatriados, un poco de reconocimiento, ya sea financiero o metafórico, podría hacer su vida mucho más feliz.

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