Expatriados con niños

En este nuevo programa, la psicóloga clínica Irene del Valle, nos hablará sobre  un tema muy delicado y de gran importancia para todos lo que tienen familia; mudarse de país con niños.  ¿Qué sucede y qué cambios enfrentan con la expatriación infantil?

Migrar y adaptarse a un nuevo país en la niñez o adolescencia

Sabemos que para un adulto cambiarse de país puede ser una experiencia estresante que requiere un período de ajuste. En el caso de un niño o adolescente, esta experiencia puede ser incluso más difícil, ya que implica un cambio importante en su entorno.

Este podcast es indispensable para todas las familias multiculturales que tengan que mudarse país con niños y que quieran ayudar a sus hij@s para lidiar mejor con su adaptación.

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Desafíos que enfrentan niños/ adolescentes al mudarse de país.

Los más pequeños de la familia también sufren el duelo migratorio, pasan por este duelo psicosocial de adaptación, cuando se van a vivir a otro lugar. Al igual que los adultos, los desafíos a los que se enfrenten van a variar según el caso y la razón de la expatriación.

Causas de la expatriación

Los retos que van a enfrentar  van a depender de las causas de esa expatriación.

No enfrentan los mismos retos, las familias que han decidido mudarse de país con niños para tener mejores oportunidades labores o quieren salir de un país porque es inseguro o está en  guerra.  A un niña/o que tenga que salir de un estilo cómodo de vida, porque a su padre lo han trasladado por parte del trabajo o porque su madre ha iniciado una relación de pareja con otra persona de distinta cultura. 

Edad

Otro factor es la edad, el nivel de desafíos depende de la edad de los niños. En general, los niños muy pequeños van a asimilar la cultura, los cambios y el idioma con mucha mayor facilidad. Ellos aún no han establecido un grupo de amigos, no están en edad escolar y siguen siendo dependientes de sus padres. Por lo que  será mucho más fácil su proceso de adaptación, pues no cambia mucho su entorno básico.

En cambio para un niño que ya está en la escuela, que tiene una rutina diaria independiente a sus padres y a su núcleo familiar. Será mucho más difícil que abandone  y tome distancia a lo que  él o ella han construido.

La expatriación puede ser un proceso  mucho más duro durante la adolescencia. El adolescente no sólo tiene un mundo construido sino está en pleno proceso de: formación de su identidad y del paso de independizarse de sus padres y de núcleo familiar.

Tipo de familia

El desafío de adaptarse a una nueva cultura variará según el tipo de familia. No es lo mismo la forma en que se enfrentará a éste choque cultural,  un niño que proviene de una familia multicultural, de la que un hijo que proviene de una familia monocultural.

Los niños cuyos padres provienen de diferentes países y /o culturas, pueden estar abiertos a este cambio cultural  o pueden ser más flexibles a esta adaptación. Sobre todo si van a vivir al país de uno de sus progenitores, porque internamente, ya tienen esta conciencia de la diferencia cultural.

Separación de la familia extensa

Otro desafío es encontrarse lejos de su familia extensa. Normalmente los niños migran  con su familia nuclear. El hecho de estar lejos de su familia extensa o cuando sus padres están divorciados y es sólo con algunos de ellos con el que se trasladan a otro país, suele ser un desafío muy grande. Estar lejos de esas personas que conforman ese mundo familiar puede llegar a ser difícil.

Por eso es muy importante preparar a los niños para este cambio con antelación y de esta manera, saber cómo ayudarlos.

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¿Cómo preparar a los niños para la expatriación?

Lo importante es contarles las causas del cambio del país. Avisarles siempre con la mayor antelación posible, muchas veces  postergar esta noticia no es bueno ni mucho menos lo mejor.

Además, no es solo darles esa noticia, sino preguntarles cómo se sienten respecto a ella. Hay que explicarles las causas de la mudanza, así como conectarnos con sus emociones y con la forma en que están viviendo esto. Hay que preguntarles si les da miedo algo o si tienen dudas al respecto. Indagar no sólo en sus emociones, sino también si necesitan algo de nosotros o de sus padres como adultos, para poder ayudarles con éste cambio.

Muchas veces se asume que como eres su papá o mamá, tú sabes lo que  le conviene, y realmente no es así,  hay que dejar que sean tus hijo/as los que expresen sus necesidades y expresen que cuidados requieren de sus progenitores.

Hay algunas cosas que podemos hacer antes de mudarnos de país con niños:
  • Si van a ir a un país con otro idioma, deben empezar a tomar clases del idioma en el que próximamente vivirán.
  • Es muy importante que los niños no sientan un cambio muy drástico en su rutina diaria y estilo de vida. Hay que buscar que vuelvan a retomar su rutina. Si los niños tomaban clases de guitarra o de ballet, buscar donde pueden tomar esas clases o seguir practicando estas actividades en el nuevo país.
  • Hay que buscar que continúen con su educación escolar, inscribirlos a un colegio.
  • Enseñarles películas y vídeos del país al que irán, para que se vayan familiarizando con él.
  • Si ya se tiene un departamento rentado o una casa, mostrarles fotos de ella y ubicación. Que ellos no se sientan que es un lugar completamente desconocido.

El chiste es que los niños lleguen a ese nuevo lugar, con la menor incertidumbre posible. Sabemos que será un proceso nuevo descubrir ese país y esa nueva vida al llegar, pero sería ideal que por lo menos tengan una idea más clara de a dónde van  y cómo será su vida.

También sería bueno prevenirlos  y hablar con ellos, sobre los retos que pueden llegar a aparecer. Que sepan qué esperar dentro de éste proceso de expatriación. Hay que implicarlos en estos cambios tan fuertes.

Por ejemplo:

Puedes decirle a tu hij@ que va a ser normal que pueda sentirse triste o nostálgico y que al principio le vaya a ser difícil adaptarse.

¿Cómo ayudar a los niños en su adaptación al país extranjero?

No los fuerces a nada

Es importante respetar esos sentimientos de nostalgia que tengan. Sino tuvieron la libertad de escoger este cambio de país, sí es importante que puedan acceder a ese pasado mientras vayan construyendo una vida ahí.

Es fundamental no forzar ni a los niños ni a los adolescentes a dar pasos de más, porque cada persona tiene un ritmo propio para la adaptación y presionarlos o apurarlos, pues no les va ayudar a este proceso

Ser sensibles  y empáticos con las emociones

Normalizar sus emociones es un factor clave. No debemos de caer, en el “no llores” o “no estés triste”. Tampoco es sano mostrarse muy preocupados ante estas demostraciones emocionales.  Sino normalizar el dolor, el duelo, la nostalgia, si el niño observa que su padre y su madre se permiten vivir y sentir este proceso de adaptación, el niño también va a poder darle salida a sus emociones, sin sentir que está haciendo algo malo. Una manera de ayudar, es con el ejemplo de permitirse como padres ese duelo y esa nostalgia.  No hay que satanizar emociones.

No presionar en lo que respecta a sus estudios

Se les recomienda a los padres de niños en edad escolar, no prestar tanta atención al hecho de que no tengan el mismo desempeño escolar que tenían en el otro país. No hay que presionarlos, es normal que en la escuela no tengan el mismo nivel o tengan alguna complicación.

Adaptación de los adolescentes

Su proceso de adaptación suele ser más complejo, porque a veces esa ayuda que los padres les pueden dar, la puede ver como una intrusión, un exceso de control, una falta de autonomía. Lo mejor es hacerle saber que estás ahí, pero sin abrumarlo continuamente y respetando mucho su espacio, buscando no sobreprotegerlo más de la cuenta.

Algo muy útil con los adolescentes es hacerlos sentir como los adultos en los que se están convirtiendo. Reforzar que ellos están en este proceso, invitarlos a que formen parte de las decisiones importantes.

Por ejemplo, que el adolescente elija el colegio al que va a ir. O si están viendo casas, que él también tenga voz y voto. Este tipo de acciones  lo van a ser sentir parte del proceso, va  a percibir que forma parte de las elecciones, que cuenta con cierta responsabilidad.

Pedir ayuda profesional

Si este proceso de adaptación se sale de lo normal o afecta más áreas de la vida del menor como su: salud, vida social, hábitos diarios, alimentación o sueño. Hay que buscar ayuda profesional.

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El síndrome del hijo expatriado

Este padecimiento no existe en ningún manual formal de psicología. Sin embargo, se refiere a las alteraciones  que podemos observar en los menores u adolescentes, debido al hecho migratorio.

En principio todos estos síntomas al igual que el duelo migratorio son normales y parte de ésta adaptación psicológica, física y social. 

Algunos síntomas son:

-Detención o regresión de procesos madurativos que estaban en curso.

Por ejemplo, un niño que estaba adquiriendo el lenguaje. O un niño que hablaba y ya hacía pipi solo, puede tener una regresión en el proceso migratorio, debido a la inseguridad e incertidumbre que éste cambio produce, lo que promueve que el niño busque mayor atención y protección.

-Sentimientos negativos

Sentimientos de tristeza,  asilamiento, ira, enojo e incluso explosiones agresivas .

-Ansiedad

Por ejemplo, una niño que ya era independiente, que ya podía estar sin papá y sin mamá, puede empezar a tener como esta ansiedad de separación. Puede tener problemas para dormir u insomnio.

-Síntomas somáticos

Dolores de cabeza, resfriados o enfermedades del estómago .

-Problemas de autopercepción

Al inicio del cambio de residencia, puede ser que no se sientan tan seguros de ellos mismos e incluso presenten una baja autoestima.

Todos los síntomas varían en la etapa de desarrollo que se encuentre el niño o la niña.

En las etapas más tempranas, las alteraciones van a ser más físicas. Mientras que en la edad escolar, las dificultades se van a relacionar más con ciertas complicaciones en el ámbito escolar.  Y en la adolescencia presentarán problemas en cuanto a su propia identidad y autoestima.

Estos síntomas son normales en un periodo de adaptación. Sin embargo, sino se eliminan o la familia percibe que estos síntomas van empeorando, es ahí cuando es importante buscar ayuda profesional y no sólo para el niño o el adolescente, sino también para las madres y padres, para que sepan cómo manejar asertivamente esta situación.

Problemas con mudanzas reiteradas

¿Hay algún problema de identidad, con los menores  que tienen que mudarse  constantemente de país?

Cuando un niño nace y empieza a crecer dentro de este modelo de mudanza y cambios de residencia y cultura repetidos, usualmente no le generará ningún problema de identidad.

Las diferencias culturales suman y no sólo en las parejas multiculturales sino en niños y adolescentes, éste intercambio cultural puede ser sumamente  enriquecedor.

En el caso de los adolescentes, estos cambios de residencia podrían ocasionarles un problema de identidad. Sin embargo, no podemos generalizar, puede ser para algunos adolescentes, estas expatriaciones sean experiencias muy enriquecedoras y que potencialicen este proceso de construcción de identidad.  Todo tiene que ver con la personalidad del niño  y del adolescente y  con la forma en la que los padres llevan todos estos cambios.

Es muy importante ayudarlos a esta adaptación y cambios de manera preventiva, para que cuando vengan las mudanzas, sepan cómo manejarlas.

La clave es la resiliencia

La resiliencia es esta habilidad de las personas, no sólo de sobrellevar o salir delante de una situación difícil  sino de fortalecerse a través de ella. 

Todo el mundo puede ser una persona resiliente. Hay personas que por el contexto o por la forma en la que las han educado, tienen personalidades más resiliente,  en el sentido de que les es más fácil afrontar cualquier situación.

No obstante, hay personas que aprenden la resiliencia a partir del dolor, retos y problemas. Es algo que a veces las personas no saben que lo tienen y lo terminan desarrollando. Todos tenemos la capacidad y la habilidad de formar un carácter resiliente.

Cualquier expatriada/o desde el inicio de su proceso es resiliente. El hecho de salir de su zona de confort, habla mucho de esa fortaleza y de todas esas capacidades que tienen para salir adelante.

En general aprendemos siempre a adaptarnos a una nueva forma de vida. Niños y adultos, siempre podemos tener problemas de adaptación o incluso dificultades con la multiculturalidad. Pero debemos enfocarnos en lo positivo  como algo que suma a nuestras vidas.

¿Cómo nos podemos hacer más resilientes?

La autoconciencia es la clave. Identificar cuáles son las habilidades que tienes y cuáles son tus áreas de desarrollo es muy importante. Tal vez no eres muy bueno en algo, pero lo puedes desarrollar. El hecho de ser autoconsciente de cuáles son tus áreas de desarrollo, te permite saber en qué áreas tienes que trabajar o esforzarte más. Y de esa manera ser más resiliente.

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