¿Por qué se nos pegan los acentos?

El español  es la lengua oficial de más de una veintena de países, pero no es igual, ni siquiera dentro de un mismo país. Hay una rica variedad de acentos y palabras distintas que distinguen culturas y regiones.

Muchas veces cuando vivimos en otro país o convivimos con alguien con un acento extranjero al nuestro, comenzamos a imitarlo sin darnos cuenta.  Pero, ¿a qué se debe ello? ¿A todos nos pasa? ¿Uno pierde su acento para siempre? ¿Se habla un mejor español en un lugar que en otro o es cuestión de gustos?Para averiguar las causas que nos llevan a imitar a acentos ajenos. Entrevisté a  Mari Lira; licenciada en lengua y literatura hispánica por la UNAM y profesora de español como lengua extranjera.

 

¿Qué piensas sobre el idioma español y sus acentos?

Actualmente es muy común reflexionar sobre características regionales del español. Por ejemplo, en medios digitales como este mismo blog o en publicaciones como el New York Times, Verne, una revista digital del diario El país, o el portal de la BBC.

Así que mi explicación a lado de lingüistas como Javier Cuétara, profesor de Facultad de Filosofía y Letras y de quien fui alumna, quedará un poco corta. Aun así, me interesa mucho hablar del acento en el español por sus repercusiones sociales, sólo que yo lo haré desde la perspectiva de una profesora de español como lengua extranjera y como observadora de los fenómenos lingüísticos relacionados con este tema en mis amigos no mexicanos.

 

¿Clases de acentos? ¿Qué caracteriza a los acentos?

Los elementos que forman un acento son: primero, el lugar en donde un individuo nace o se desarrolla, o sea, el espacio geográfico o regional; segundo, el nivel de manejo de la lengua estándar o la instrucción del hablante, se pueden distinguir en este aspecto el registro culto, medio, vulgar, y, en tercer lugar, se encuentra el contexto o situación particular en el que se realiza un suceso del habla, especializado, coloquial, formal, familiar.

Los acentos tienen muchas características evidentes, por ejemplo, cuando notamos la nacionalidad de una persona por la manera en que habla, ¿qué notamos?, notamos que usa palabras que no entendemos, ya sea porque están fuera de nuestro contexto o porque de plano no sabemos su significado. También, notamos la velocidad y la entonación. A veces mis alumnos me dicen, “Yo entiendo muy bien a mi amigo colombiano, pero no a mi amigo puertorriqueño, a este último tengo que pedirle que hable más lento”, por ejemplo. 

 

¿Por qué se nos pegan los acentos extranjero o ajenos? 

Hay estudios lingüísticos que plantean que esto se da por cuestiones de mimetismo, es decir, cuando un hablante quiere ocultar su origen por no ser discriminado, por ejemplo. Pero también puede darse el caso en que una persona copie las palabras de su interlocutor para darse a entender, o para tener un mejor acercamiento con quien lo escucha.

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¿Qué variables influyen en que a unas personas se les peguen los acentos, mientras que otras pueden conservar el suyo, aunque vivan muchísimos años en un lugar distinto?

He conocido algunos extranjeros hispanohablantes en México que, aunque han pasado muchos años aquí, no han cambiado su acento, sólo han incluido en su léxico palabras usadas en sus contextos inmediatos.

Esto puede suceder por muchos factores, conscientes o inconscientes, por ejemplo, puede ser que los hablantes sean cuidadosos de no perder su acento nativo, ya sea por prestigio, “porque su acento llame mucho la atención”, o por cuestiones de arraigo a su variante lingüística.  

Y, como mencioné antes, también sucede que una persona cambie o se mimetice casi totalmente con otro acento por miedo a ser discriminado.

Estas son sólo algunas razones, pero seguramente existen más, como conseguir un mejor empleo en el lugar donde se vive, quizás.

 

¿Por qué cuando vamos de vacaciones al lugar donde crecimos, muchos de nosotros (me incluyo), recuperamos el acento del lugar?

Porque nuestro acento no se pierde totalmente, menos cuando somos adultos. Es más probable que si un niño se muda de país cuyo idioma es el mismo u a otra región, por ejemplo, de Argentina a Madrid, o de Galicia a Sevilla, cambie su acento.  En cambio, una persona que se mudó cuando era adulto puede reanudar fácilmente los lazos comunicativos con su familia o amigos, aunque el léxico haya cambiado. Hay que recordar que la lengua cambia, que el lenguaje de nuestra niñez no es el mismo que el de la niñez de nuestros hijos, sobrinos o hermanos pequeños. La lengua siempre está en movimiento.

 

¿Un determinado acento puede demostrar cierto prestigio?

Sí, esto es posible. Lamentablemente, en la actualidad se sigue pensando que el idioma de la capital del país donde se vive (Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires) o del lugar donde surgió determinada lengua, llámese España, es el “más” correcto. Aunque los lingüistas no clasifican las lenguas bajo este parámetro. Todas las variantes de un idioma tienen su propia riqueza semántica, de pronunciación, morfológica y expresiva. Seguir pensando de este modo sólo propicia que haya discriminación y prejuicios entre los hablantes de las distintas variantes de una lengua.

 

¿Existen personas con acento neutro?

Yo lo llamaría acento estándar, o variante estándar, ésta es la que se utiliza en los medios de comunicación o dentro de un contexto “más correcto”, por ejemplo, en las universidades o en los centros de trabajo, o con nuestro jefe. Este acento tiene que ver con la claridad, debe ser entendido por la mayoría de los hablantes, o sea, que cualquier hablante que maneje una variante del mismo idioma pueda entenderlo, además, ésta sigue las normas de la lengua y funciona como marco de corrección.

Aunque se piensa que esta variante debe ser común a todos los hablantes, en muchos casos, son las grandes ciudades las que imponen su variante como lengua estándar, pero esto tiene que ver más con cuestiones sociopolíticas, económicas y centralistas. En fin, la lengua es un canal de comunicación que se ve afectado por los cambios sociales, históricos y geográficos.

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